En el día del Idioma
Uniminuto Zipaquirá vivió a flor de piel una jornada cargada de sentimiento y literatura
Seria reflexión acerca de la importancia de nuestro idioma y sus múltiples expresiones. Obras de Teatro, Foros, Poesía, Cuento y hasta Ortografía marcaron la jornada. Interesante integración universitaria en torno a la Lengua.
Por Andersson Rodríguez
De pequeños en medio de la alegría y el bullicio propios de la edad escolar, a la par que las rondas, las fabulas, los cuentos y mil retahílas más, aprendimos a valorar el idioma como el principio de un todo, la llave al universo de posibilidades infinitas, la puerta a la imaginación y la aventura. Y entre la solemnidad rigurosa de las izadas de bandera, y de cuanta celebración adorna la vida de nuestros colegios, entendimos como ineludible la fecha del 23 de Abril denominado el Día del Idioma .
Era la ocasión oportuna y perfecta para recordar no sólo a Cervantes y su disparatado Quijote sino a cientos de literatos que por siglos nos han colmado de emociones, de ilusión, fantasía a través de su locura plasmada en un libro.
Y nos solíamos reír con las interpretaciones jocosas, muy caseras y en algunas ocasiones accidentadas de la pobre viejecita, rin rin renacuajo, pulgarcito o incluso de clásicos más fuertes como a la diestra de Dios Padre, Cien Años de Soledad por referir sólo algunos. Y qué íbamos a saber que ese juego inocente de niños nos estaba preparando para la vida, fortaleciendo nuestro acerbo cultural y mostrando que el mundo es mucho más de la aparente realidad que cotidianamente acostumbramos a vivir.
Qué grato encontrarnos hoy, cuando el paso del tiempo ha marcado su andar, celebrando el mismo acontecimiento pero con otras perspectivas. Ya no es el juego del colegio, es ahora el enfoque mucho más serio y precioso que nos puede brindar la experiencia de la vida universitaria, pero claro, sin perder la esencia del acontecimiento.
UNIMINUTO sin duda se ha destacado sobre las demás universidades por su convicción inequívoca que la educación es un proceso integral sostenido por los valores, la cultura, el conocimiento y en ese orden sus esfuerzos se encaminan a preparar profesionales idóneos pero con una especial sensibilidad hacia las expresiones de la cultura y el arte que han marcado a la humanidad.
El pasado 23 de abril UNIMINUTO Zipaquirá vivió plenamente esa experiencia, lento pero no como un mero requisito o compromiso académico sino como la forma de sacar a flote el talento y el artista que cada quien lleva dentro.
Nos sorprende gratamente la participación y compromiso de todos los estudiantes que aportaron su granito de arena quienes sumaron sus esfuerzos para que ese día no pasara inadvertido.
Afloraron pues diversas actividades como concursos de cuento, poesía, ortografía, obras de teatro, foros en fin un completo ramillete de actividades que nos hicieron reflexionar al menos por un día en la importancia de cuidar y ante todo conocer nuestra lengua materna.
Ocasión maravillosa ésta, donde gozamos viendo a nuestros compañeros con sus caras pintadas, ataviados con mil colores, personificando otras realidades, otros mundos, quizá otros dolores, expresiones que nos hicieron estallar en sonoras carcajadas, momentos en que muchos otros nos pusieron a pensar con sus reflexiones y análisis lo que nos hizo tal vez exclamar un “sabe que yo jamás había pensado eso”, o aquellos que nos hicieron encoger el alma con su romanticismo y sensible lírica.
Pero tal vez lo que más llamó la atención, fue ver como en las múltiples actividades no diferenciamos a los amigos de comunicación social, o a los de ingeniería civil, o de sistemas, sino que vimos reunida a la familia UNIMINUTO ZIpaquirá, una excelente oportunidad que favoreció sin duda la integración, la amistad y lo que tanto pregonamos a diario el desarrollo de lo SOCIAL.
Si, definitivamente se trató de un día único, provechoso y que se pudo vivir gracias al compromiso no sólo de los estudiantes, sino de los docentes del área de lenguaje, quienes desde semanas atrás hicieron un espacio en sus actividades pasaron algunas noches en vela para que los resultados fueran los esperados. A ellos nuestro perenne reconocimiento, su lucha constante y su vocación son la luz que guía el sendero hacia una mejor patria, una mejor sociedad, una mejor humanidad.
Amigos lectores quiero finalizar con una frase de cajón: el Día del Idioma no debe ser solo el 23 de abril, sino debe ser todos los días, expresión trillada pero sabia y cierta. Cuidemos la manera de hablar, de expresarnos, de escribir y hasta de pensar. Valoremos la riqueza de nuestro lenguaje amenazada cada vez más fuertemente por la inmediatez y simplicidad del modernismo. El Idioma nació con nosotros y nos acompañará también a la tumba, por tanto démosle el lugar que merece en nuestra cotidianidad, nuestras relaciones, en el sentir, el pensar, el actuar, “el vivir”.
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