jueves, 31 de mayo de 2012

Catedral de Sal de Zipaquirá
¡UNA MARAVILLA QUE MARAVILLA AL MUNDO!
Zipaquirá cuenta con uno de los sitios turísticos más importantes y majestuosos del mundo. Profesional Uniminuto forjador de la nueva historia zipaquireña

Por
Andersson Rodríguez

Inmersa en el seno de la montaña sagrada de los muiscas, antiguo aposento de la diosa Nygua y adornada por una hermosa diadema de frondosos árboles, se halla la Catedral de Sal de Zipaquirá, la Primera Maravilla de Colombia, sitio de peregrinación de miles de visitantes del mundo entero y motivo de orgullo para los habitantes de esta Villa de la Sal.

Esta majestuosa construcción, que evoca a la perfección la primera catedral, fue concebida en el interior de una gigantesca cámara que hace parte del gran domo salino, que conformado por los niveles Guasa, Potosí y Fabricalta constituyen el mayor yacimiento salino del planeta.

Un extenso socavón de unos 100 metros de largo por 20 metros de alto y 15 de ancho dejó de ser un túnel oscuro, muerto, inmóvil y abandonado para convertirse en el lugar de luz, de vida, de fe donde la imponente cruz de 16 metros matizada por sutiles halos de luminosidad, preside el altar mayor de la Catedral consagrada a la Virgen del Rosario de Guasá, patrona de los mineros.

La inmensidad de aquel cielo en sal es sostenida por cuatro pilares de impensable volumen que representando a los cuatro evangelistas abrazan a los visitantes propiciando un lugar más que adecuado para tener el mágico encuentro de dios con el Hombre bajo la profundidad de la tierra.

En el corazón de esta nave emerge del suelo salino el misterio de la creación donde la mano de Dios y la del hombre se unen superando así la grieta existente entre lo humano y lo divino.

A partir de allí aflora una nueva creación, el Génesis actual, moderno y muy nuestro. En efecto al templo que se acompaña además de las naves del nacimiento, que rememora el nacimiento de Cristo y su bautismo y la nave de la muerte con un momento tan trascendental como el del encuentro de María con el cuerpo exánime de su hijo, le acompaña ahora un conjunto de ambiciosas proporciones que poco a poco se va convirtiendo en una ciudad bajo la ciudad.

Adyacente al Gran Templo se halla el Centro de Convenciones con capacidad para 300 personas, espacio que brinda una comodidad bien particular. Allí los turistas pueden deleitarse con una magnifica producción en 3D que cuenta el origen de la sal y la historia que en torno a ella se ha tejido. Al salir podrá disfrutar de una amplia galería comercial donde se deslumbrará con artesanías, finas piezas de orfebrería, delicadas y costosas joyas, souvenirs, fotografía y desde luego saborear un exquisito café al lado del romántico y casi sobrenatural espejo de agua.

Y si aun le sobra tiempo deberá visitar el auditorio que cuenta con la pantalla de leds más grande de América Latina, con un show de luces único en el mundo, que al mejor estilo de Spielberg nos muestra la infinita capacidad de imaginación del ser humano.

Todo esto y más se vive en un mundo de ficción, de magia, de maravilla que a diario se renueva, crece y se perpetúa en el interior de la tierra, de nuestra tierra. Allí donde ni el tiempo ni el espacio reinan, donde el ser humano queda sorprendido y extasiado ante tan abismal belleza y donde el ambiente le hace vivir una experiencia por demás sobrenatural.

Conocer a profundidad el fenómeno de la Catedral de Sal nos permite entender por qué este ícono del turismo universal es el paso obligado de miles de visitantes que llegan a nuestro país en busca de aventura como de miles de colombianos que vibran al conocer las maravillas de su país. Esto debe colmarnos de especial orgullo de lo que somos y de lo que tenemos.

Tan significativa realidad nos debe llevar necesariamente a pensar en el papel que como comunicadores y profesionales UNIMINUTO asumimos en el desarrollo de esta noble ciudad. El reto es bastante interesante y demanda una gran responsabilidad. En las manos nuestras reposa el futuro de la Villa guerrera y castellana que ha sido epicentro de los principales acontecimientos históricos de la nación y que hoy sigue colmando a Colombia de orgullo y al mundo de maravilloso asombro.

Nos acude pues la ineludible tarea de ser los constructores de la historia que ahora empieza a escribirse, a vivirse a forjarse. Somos no solo los protagonistas de esta cotidianidad sino testigos principales de un nuevo momento de oro que vive la ciudad comunera, aristocrática y noble, cuna de alcázares y fortín muisca, nuestra amada Zipaquirá.


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